¿Por qué sentimos nervios al hablar en público y cómo controlarlo?

Te sudan las manos, sientes un nudo en el estómago o te late el corazón más rápido cuando sabes que tienes que hablar frente a otras personas? Tranquilo, no eres el único. De hecho, el miedo a hablar en público es uno de los más comunes a nivel mundial, incluso por encima del miedo a las alturas o a volar en avión.

¿Por qué aparece ese nerviosismo al hablar en público?

La explicación es más lógica de lo que imaginas. Nuestro cerebro sigue funcionando con algunos reflejos primitivos heredados de nuestros antepasados. Cuando te colocas frente a un grupo de personas que te observa en silencio, tu mente interpreta esa situación como una posible amenaza.

Aunque hoy no haya tigres rondando la cueva, tu sistema nervioso activa una respuesta de alerta, conocida como respuesta de lucha o huida, que provoca síntomas físicos como:

  • Aceleración del ritmo cardíaco
  • Tensión muscular
  • Respiración más rápida y superficial
  • Manos sudorosas
  • Sequedad en la boca

Todo esto tiene una función: prepararte para reaccionar ante un peligro. Pero claro, en una reunión de trabajo o una presentación en clase, esa reacción no ayuda mucho.

Factores psicológicos que influyen

Además de la respuesta biológica, existen factores emocionales y sociales que aumentan esa sensación:

  • Miedo al juicio de los demás: Tememos no estar a la altura o hacer el ridículo.
  • Perfeccionismo: Queremos que todo salga perfecto, lo cual aumenta la presión.
  • Falta de experiencia: Cuanto menos practicamos, más desconocida y amenazante se siente la situación.
  • Experiencias previas negativas: Algún mal momento pasado puede condicionarnos más de lo que creemos.

¿Se puede controlar ese nerviosismo?

La buena noticia es que sí. Aunque esa reacción automática no desaparece por completo, puedes aprender a gestionarla y a transformarla en una energía positiva que te ayude a comunicar mejor.

Algunas técnicas que funcionan:

  • Respiración diafragmática antes de salir a hablar
  • Visualización positiva de la intervención
  • Preparación adecuada y práctica previa
  • Técnicas de relajación muscular progresiva
  • Aprender a aceptar un poco de nervios como algo natural

Reflexión final

Sentirse nervioso antes de hablar en público es completamente normal. Incluso los oradores profesionales lo experimentan. La diferencia está en cómo se maneja esa sensación y en qué estrategias se aplican para convertir esos nervios en impulso, en vez de en bloqueo.

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